En caso de ruptura de pareja, ¿Qué hacemos con el piso de alquiler?

separación y alquiler

En caso de ruptura de pareja, ¿Qué hacemos con el piso de alquiler?

En la actualidad son muchas las familias que conviven en un piso de alquiler y no de propiedad por lo que cada vez es más habitual que nuestros clientes se encuentren en esta tesitura.

Al producirse la ruptura de pareja, cabe arreglar todo aquello que tenemos en común con nuestra ya ex pareja y el contrato de alquiler suele ser fuente de conflicto entre las partes.

 

¿Qué pasa si el contrato está a nombre de una de las partes?

Si el contrato de alquiler está a nombre de una de las partes y ésta tiene la intención de continuar residiendo en dicha vivienda, la otra deberá abandonar el inmueble y ello es porque de forma lógica, los contratos solo surgen efectos entre las partes.

 

¿Y si la parte arrendataria, quiere resolver el contrato de alquiler?

Si tu ex pareja es el arrendatario del inmueble y su intención es resolver el contrato de alquiler (o no prorrogar el mismo), la propiedad deberá comunicar dicha decisión a la ex pareja que también reside en el inmueble y con independencia de que no forme parte del contrato, le requerirá para que manifieste si es su intención subrogarse en el referenciado contrato.

Una vez efectuado el requerimiento por parte del arrendador, el arrendamiento se extinguirá si el cónyuge no contesta en un plazo de quince días.

 

¿Y si mi ex pareja no ha avisado a la propiedad?

En dicho caso, el arrendamiento podrá continuar en beneficio del cónyuge que conviviera con aquél siempre que en el plazo de un mes desde el abandono del domicilio, el arrendador reciba notificación escrita del cónyuge manifestando su voluntad de ser arrendatario.

 

¿Todo ello es aplicable solo en caso de matrimonio?

No. También es de aplicación en favor de la persona que hubiera convivido con el arrendatario de forma permanente en análoga relación de afectividad a la de cónyuge, con independencia de su orientación sexual, durante, al menos, los dos años anteriores al desistimiento o abandono, salvo que hubiera tenido descendencia en común, en cuyo caso bastará la mera convivencia.

 

¿Y en caso de divorcio o separación judicial?

En dicho caso, se deberá solicitar la atribución del uso del domicilio familiar de acuerdo con la legislación civil.

El cónyuge a quien se la haya atribuido pasará a ser titular del contrato.

Todo ello deberá comunicarse al arrendador en el plazo de dos meses desde que fue notificada la resolución judicial.

 

Dicho lo anterior, recomendamos que en cualquier caso se consulte con un abogado especialista dado que los contratos deben interpretarse conforme a la ley vigente en el momento de confección.

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